En el marco del ciclo Legislatura en Diálogo, se realizó en Tucumán una capacitación sobre la importancia de la comunicación responsable en la prevención y la posvención del suicidio. El encuentro estuvo a cargo del Lic. Marcelo Della Mora, psicólogo, epidemiólogo y periodista reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) por su trabajo en periodismo responsable.
La importancia de hablar sobre el suicidio, reconocer las señales de alerta y construir redes de acompañamiento fueron algunos de los ejes centrales de la capacitación “La importancia de los medios de comunicación en la prevención y la posvención del suicidio”, desarrollada este jueves 22 de octubre en la Legislatura.
La actividad fue impulsada en el marco del ciclo Legislatura en Diálogo impulsada por el Vicegobernador Miguel Acevedo, por iniciativa del presidente subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla, y tuvo como objetivo reflexionar sobre el papel de los medios de comunicación y de la sociedad en el abordaje de una problemática que requiere compromiso, sensibilidad y responsabilidad colectiva.
Durante la jornada, Marcelo Della Mora hizo hincapié en la necesidad de superar los tabúes que históricamente rodearon al suicidio y a la salud mental, promoviendo espacios donde las personas puedan expresar sus emociones, comunicar sus dificultades y encontrar acompañamiento antes de llegar a situaciones críticas.
“El suicidio es un proceso, no un acto”
Uno de los conceptos centrales de la exposición fue la importancia de comprender que el suicidio no debe analizarse únicamente a partir de su desenlace, sino también desde las situaciones de sufrimiento que pueden antecederlo.
“Nosotros aprendimos que el suicidio es un proceso, no es un acto”, explicó Della Mora, al señalar que durante ese proceso pueden aparecer señales que, si son reconocidas oportunamente, permiten intervenir y brindar ayuda.
En ese sentido, planteó la necesidad de generar espacios de escucha y acompañamiento para que las personas puedan poner en palabras aquello que les sucede. “Eso es lo que tenemos que lograr, que la gente pueda poner nombre al malestar”, sostuvo.
El rol de los medios: comunicar con responsabilidad
Durante la capacitación se remarcó que los medios de comunicación tienen una responsabilidad fundamental en la forma en que se aborda el suicidio, pero también una oportunidad para contribuir a la prevención.
“Todo lo que digamos en una nota o lo que escribamos le va a llegar a gente de lo más insospechada”, expresó Della Mora, al advertir que un mensaje puede alcanzar a una persona que atraviesa un momento de profundo sufrimiento y ayudarla a reconocer que existen alternativas.
Desde esa perspectiva, sostuvo que la tarea periodística no debe limitarse a informar sobre los hechos, sino que también puede contribuir a visibilizar las señales de alerta, los factores de riesgo y los recursos de acompañamiento disponibles.
El objetivo es promover una comunicación que evite reforzar estigmas, que no presente el suicidio como una solución y que ayude a comprender la complejidad del sufrimiento humano. Hablar de la problemática de manera responsable permite, además, acercar información útil a las familias y a las comunidades.
El especialista también señaló que las recomendaciones internacionales, incluidas las elaboradas por la Organización Mundial de la Salud, deben adaptarse a las particularidades de cada territorio, teniendo en cuenta sus códigos culturales y comunicacionales.
En esa línea, planteó la importancia de desarrollar estrategias que contemplen a distintos sectores de la población, entre ellos las personas sordas, las personas ciegas, los pueblos originarios y la comunidad LGBTIQ+, que pueden enfrentar barreras adicionales para acceder a espacios de escucha, aceptación y acompañamiento.
La prevención, explicó, también implica reconocer que una historia de sufrimiento no determina necesariamente el futuro de una persona. Aunque las experiencias dolorosas pueden constituir factores de riesgo, existen factores protectores capaces de favorecer el bienestar y reducir ese riesgo.
En este sentido, el acceso a redes de apoyo, la posibilidad de construir vínculos significativos y la presencia de personas dispuestas a escuchar pueden resultar fundamentales.
La comunidad como protagonista de la prevención
Durante el encuentro también se destacó la importancia de las iniciativas que promueven la participación de los propios vecinos en las estrategias de prevención.
Al ser consultado sobre el programa Nueva Amanecer, del Ministerio de Salud Pública, y el trabajo mediante mesas integradoras comunitarias, Della Mora valoró la incorporación de distintos actores sociales en el abordaje de la problemática.
“Me parece excelente, brillante. La comunidad es la que tiene que estar”, afirmó.
El especialista explicó que en cada localidad existen referentes que pueden contribuir a detectar situaciones de sufrimiento, acercar información y facilitar el acceso a espacios de acompañamiento. Entre ellos mencionó a referentes juveniles, representantes de organizaciones sociales, integrantes de comunidades religiosas y personas reconocidas por su trabajo territorial.
“Sumar las voces es tejer en comunidad y decirlo en el código de esa comunidad”, expresó, al destacar que las estrategias de prevención deben construirse desde la realidad de cada lugar y con la participación de sus propios integrantes.
La propuesta apunta a fortalecer los vínculos entre las instituciones, los equipos de salud, las organizaciones sociales, las familias y los referentes comunitarios, entendiendo que la prevención requiere un compromiso compartido.
Desmitificar el suicidio y reconocer las señales de alerta
Otro de los ejes de la capacitación fue la necesidad de hablar abiertamente sobre el suicidio y el sufrimiento emocional, sin prejuicios ni estigmatización.
Della Mora explicó que, en muchos casos, las personas que atraviesan una situación crítica experimentan un sufrimiento acumulado que limita su capacidad para imaginar otras posibilidades. Por eso, consideró fundamental transmitir un mensaje claro: existen alternativas y es posible recibir ayuda.
También señaló la importancia de prestar especial atención a las etapas de la vida en las que los vínculos y el acompañamiento pueden adquirir una relevancia particular, como la adolescencia, la niñez y la vejez.
En estos períodos, la escucha, el afecto, la presencia de otras personas y el sostenimiento de las relaciones interpersonales pueden cumplir un papel importante para el bienestar emocional.
La capacitación concluyó con un llamado a asumir la prevención del suicidio como una responsabilidad colectiva. Desde los medios de comunicación hasta las instituciones y los hogares, cada espacio puede contribuir a que el sufrimiento deje de vivirse en silencio y a que quienes atraviesan momentos difíciles encuentren oportunidades para pedir ayuda.
El mensaje central de la jornada fue claro: hablar responsablemente sobre el suicidio, escuchar sin juzgar y fortalecer las redes comunitarias son pasos fundamentales para prevenir y acompañar.












